Extremos fríos? ¿Cómo tratarlos de forma natural? Ver los testimonios - mejoratusalud

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Extremos fríos? ¿Cómo tratarlos de forma natural? Ver los testimonios

Testimonios


 
Gracias a todos los que se han molestado en enviarme su testimonio, lo necesitamos.
Si esta página les ha servido, piensen que servirá a mucha más gente. Cuantos más testimonios pueda publicar, mejor será el servicio prestado a los que están interesados en este tema. También estoy interesado en cualquier información documentada como análisis, ecografías... La publicación en mejoratusalud.news será por supuesto anónima.


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Testimonios recibidos:

Los nombres son ficticios para conservar el anonimato de los testimonios.


Etienne, 38 años, 29 de octubre de 2013:
Buenos días a todos, sufriendo de problemas hepáticos no patológicos sino “hereditarios”, como me lo señaló un especialista hace más de un año, subrayando que nací así y que moriré con eso... Los exámenes subrayaron una tasa de bilis muy elevada pero por el resto, todo iba bien. Excepto que físicamente notaba mi estómago desplazado hacia la derecha (vaya cosa más rara), un punto constante como una molestia constante en el hígado y también un punto permanente en el omoplato derecho, unos ojos amarillos, una lengua siempre cargada, una pérdida de apetito con la sensación de estar llena después de 3 cucharadas, las extremidades de los dedos de los pies y de las manos frías, una bajada de energía física graduada (nada bueno para el deportista que soy) cansándome al mínimo esfuerzo, un aliento que se volvía corto con la sensación de que los pulmones se llenaban sólo al 50%, aguantando mal el frío, después, a nivel del comportamiento me volvía muy nervioso, me costaba concentrarme y mi memoria se desmoronaba. La lista es larga y similar en los males de los mensajes leídos antes. Entonces, en octubre de 2012, decidí tomar las riendas, y gracias a internet, encontré esta página y su contenido. Después de haber leído el libro, empecé el protocolo, lo hice 5 veces (de octubre de 2012 hasta febrero de 2013, con “cosechas” numerosas, poco voluminosas y arena...) al principio, con 6 meses de descanso, y repetición en septiembre de 2013 (cosecha más voluminosa, 1,5 cm hasta 2cm), y ahora, estoy en plena limpieza. La primera me vino de maravilla, ya que más allá de lo físico, la limpieza tuvo impacto en otros planes, igual de importante.
Los resultados: sólo positivo, todo mejoró, un renacimiento como siempre.


Sammuel, 55 años, 29 de septiembre de 2013:
Gracias a la doctora Clark y a usted. Tenía depresiones a menudo, no muy graves pero muchas veces tenía la moral por los suelos, cansancio y una gran irritabilidad. Probé muchas cosas antes de la cura de la doctora Clark, con más o menos resultados pero hasta que haga la cura, no había muchas diferencias, siempre volvían los problemas. Ahora, ya es otra cosa, y eso desde la primera expulsión de cálculos, sentí que todo circulaba mejor por todas partes, calor en la punta de los miembros, mientras que antes tenía los miembros más fríos, y ahora nada de cambios de humor, ¡nada! Hice la cura en un año y ahora estoy bien. Gracias.


Céline, 58 años, 17 de junio de 2013:
Desde hace tres meses, tenía la punta de la nariz fría, incluso cuando hacía calor, y digería cada vez peor y tenía ganas compulsivas de beber mucha agua. Después de dos limpiezas, la última fue este sábado 14 de junio de 2013, expulsé 2 cálculos gordos de color verde de 2cm, como habas (legumbres), era ¡impresionante! y guisantes verdes y pequeñitos amarillos a las 12... Después he podido dormir bien, relajada y sentí una nueva circulación por todo mi cuerpo, calor y bienestar. Al día siguiente hice la limpieza a base de tomillo (el olor me viene bien) y expulsé pequeños cálculos y una especie de “filamentos”. Esta mañana de lunes, ¡sorpresa!. El cinturón de mi falda me aprieta menos, mi pelo es más flexible y denso. No acabé mi taza de té. Esto realmente me ha cambiado la vida, mis ganas de azúcar han desaparecido, mis ganas compulsivas de beber agua también; Resultados inmediatos: nueva energía, alegría de vivir, vitalidad... digiero mejor y ya no tengo frío en la punta de la nariz, mes articulaciones de los codos son más flexibles... De nuevo GRACIAS, he vivido de verdad, una liberación.


Bérénice, 50 años, 29 de enero de 2012:
Yo también empecé la limpieza de hígado a finales de 2010, y en total, hice 6 curas. La quinta y la sexta ya no daban nada, entonces pensé que mi hígado ya estaba limpio. No he tenido tantos cálculos como usted. No intenté recogerlos pero aproximadamente, al verlos flotar en la superficie, tuve entre 20 y 80 del tamaño de un guisante, cada vez, lo que ya me parecía bien. Además este año tenía ganas de empezar una cura de mantenimiento (como Moritz lo aconseja en su libro) y ¡sorpresa! expulsé el doble y muchos más gordos que la última vez (un céntimo). Creo que tardaron un poco más en salir. Está claro que esta limpieza no es muy agradable. Beber sulfato de magnesio no me molesta tanto, estoy acostumbrada al cloruro, es mucho peor al  tragarlo y francamente con el zumo de pomelo o de limón, no sabe a nada pero la “poción mágica” es un horror. La bebo sin problema pero es imposible guardarla. Me duermo como un bebé y  una náusea violenta me despierta una hora y media o dos horas más tarde y corro al baño para vomitarlo todo. Me vuelvo a acostar y me duermo de nuevo. A pesar de esas náuseas y la dificultad de esas curas, voy a volver a empezar ya que tengo problemas de seno, de bronquitis, de ciáticos... que espero ver desaparecer. Sin embargo, las manchas (también llamadas poéticamente “flores de cementerio”) en el rostro y los brazos han disminuido, y tuve la alegría de no verlas este verano, lo que siempre ocurría antes. En cuanto a resultados físicos, a parte de las “flores del cementerio” que han desaparecido casi desde mi séptima cura, o por lo menos desde que volvía empezar la cura a principios de enero, me siento mucho mejor físicamente. Para comparar, hago aquabiking dos veces a la semana. Desde hace un mes, acabo las sesiones muy fácilmente mientras que antes acababa agotada. Casi ni tenía fuerza para subirme al coche e irme. Ahora me digo “deberías haber forzado más, no estás ni cansada”. Entonces, tengo más resistencia, está claro. Y también olvidaba, mi hija me hizo la misma reflexión, ya no tenemos las extremidades frías (manos y pies) ni mucho menos... Mejor circulación de la sangre y de la linfa, seguramente.

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