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Limpieza del hígado

Limpieza del hígado


Junio 2010:

La lectura en junio de 2010 del libro de Andreas MORITZ «  La sorprendente limpieza hepática y de la vesícula » me apasionó. El funcionamiento de nuestro aparato digestivo, su importancia, sus relaciones con el resto del cuerpo están descritos con gran precisión. Una lectura atenta me proporcionó una mayor comprensión de los mecanismos que rigen nuestra salud. Por otra parte, el autor da una multitud de consejos prácticos para optimizar nuestro funcionamiento, además de su tema principal que es la limpieza de hígado y de la vesícula biliar.


Andreas Moritz falleció el 21 de octubre de 2012.                
Información sobre su fallecimiento

Andreas-Moritz-libro


Después de leer y releer este trabajo, me pregunté si no había dado con las causas de mis problemillas:

- Tenía desde hacía unos años digestiones difíciles y cada vez más difíciles. Sistemáticamente una comida copiosa me era difícil de digerir.
- Tendinitis en el codo bastantes frecuentes.
- Articulaciones de los dedos doloridas.
- Dolores ocasionales entre los omóplatos que me daban la ocasión de patrocinar a mi osteópata.
- Aparición de manchas « de vejez » en la mano izquierda, la primera me salió entre el pulgar y el índice en el 2008, tenía entonces 45 años.
- Vientre que se había hinchado a pesar de tener la talla de un maratoniano de Burundi. Lo había atribuido a la edad pero quizá sea también consecuencia de una congestión del hígado.



Por cierto, atascado ¿por qué?

Tenemos que distinguir dos puntos:


1) Los cálculos de la vesícula biliar, verdaderas piedras que, en algunos casos, pueden alcanzar un tamaño suficientemente importante para que ya no puedan salir. Por otra parte, estos cálculos se pueden adherir a la pared interna de la vesícula, lo que aumenta la dificultad de expulsión. Estos cálculos son visibles en las radiografías y son los únicos reconocidos por la medicina, que en caso de dolores fuertes pueden aconsejar la extirpación de la vesícula biliar.El objetivo, para la vesícula, es purgarla de manera preventiva de sus posos y arenillas antes de que se amalgamen en cálculos gordos. Para más precisiones sobre el tamaño de lo que puede ser expulsado de la vesícula leer la NB debajo de “Observación sobre la composición de mis muestras”, en página Análisis.


2) Los “cálculos” del hígado. El término cálculos no es en éste caso apropiado porque no se trata de piedras sino de bolas de grasa y de colesterol, verdaderas bolas de masilla que atascan los innumerables canales del hígado e impiden su buen funcionamiento, hasta limitar la producción de bilis a menos de un vaso al día en vez de un litro. Estos cálculos (los llamaré así en mi pagina web, no importa) son indetectables en las radios, generalmente no reconocidos por los médicos, pero son ellos los que acaban por alterar nuestra salud y hay obligatoriamente que expulsarlos para que este órgano, que es capital, pueda funcionar correctamente. Para más información sobre la composición de los rechazos del hígado, leer el fragmento “Observación sobre la composición de mis muestras” en página Análisis.


Dos reglas de base:

El principio sobre el que se apoyan numerosos naturópatas como Andreas Moritz o Jean Seignalet es el siguiente:

Para mantenerse sano, el cuerpo sólo necesita dos cosas:

1) Estar bien alimentado
2) Poder evacuar sus desechos


Si lo comparo con un coche, se vuelve ya más evidente : si le echamos gasolina mezclada con agua, no cambiamos nunca los filtros de agua, aceite y gasolina y además el tubo de escape está medio atascado, no necesitamos ser mecánico para entender que el coche no irá muy lejos. Aunque el cuerpo humano tenga una gran ventaja en este sentido, pues intenta siempre adaptarse para asegurar su mantenimiento en buen estado, la mejor cosa que podamos hacer por él es darle sólo lo que necesita:


1) Una alimentación correcta

Y aquí, tenemos que cuestionarnos años de errores como consumidores dóciles, que no es de lo más fácil. He leído una máxima que me parece muy justa: “una cuarta parte de lo que comemos nos nutre, los otros tres cuartos nutren a nuestro médico”. La información está disponible, él que abre los ojos y busca encontrará a la fuerza las grandes trampas que evitar. La alimentación no es el objeto de mi página web.


2) Poder evacuar sus desechos
El cuerpo humano sólo dispone de algunos órganos de eliminación de los desechos, llamados “emuntorios”, son pocos:
- La piel
- Los pulmones
- Los riñones
- El hígado
- Los intestinos
Para la piel y los pulmones cada uno puede entender lo que es necesario hacer.
Para los riñones hay distintas técnicas para limpiarlos.
Quedan el hígado y los intestinos, que hay que considerar en su conjunto y tratar simultáneamente, el objeto de mi testimonio. Aquí los resultados son casi inmediatos y fáciles de medir.



Cuál es el papel de la bilis?

Producida por el hígado, concentrada y almacenada por la vesícula biliar, es enviada al duodeno (primera parte del intestino delgado) en cuanto una presencia de lípidos (materia grasa) es detectada en los alimentos en la salida del estómago. Tiene dos principales funciones:

- Digestión: Las sales biliares contenidas en la bilis permiten la disolución de grasas, para que pueden ser absorbidas por el intestino delgado.

- Detoxificación: La célula hepática es capaz de volver soluble varios cuerpos grasos (incluso el colesterol) para excretarlos pasando por la bilis, es la función de detoxificacion de la bilis.
el-systema-biliar

--> Una falta de bilis, causada por un hígado atascado, tendrá fuertes repercusiones sobre nuestra salud, porque ya no estaremos en condiciones de evacuar las toxinas grasas que el hígado está encargado de quitarnos, ni de dirigir los lípidos que nuestro cuerpo necesita obligatoriamente.


¿Cómo se vacía la vesícula biliar?

Medidas efectuadas por ecografía durante una limpieza de hígado realizada por Bruno X. en el consultorio del radiólogo.
- Etapa 1: La vesícula biliar está en reposo, llena de bilis concentrada, volumen aproximado medido por ecografía 15cm3. La bilis no puede pasar por el duodeno.
- Etapa 2: Cuando el bolo alimenticio (quimo) llega al duodeno, el hígado pone la vesícula biliar en presión aumentando su producción de bilis. El volumen de la vesícula pasa a 23cm3. La bilis sigue sin poder pasar en el duodeno.
- Etapa 3: Cuando la vesícula está suficientemente bajo presión, el paso hacia el duodeno se abre (apertura del esfínter de Oddi de la ampolla de Váter). La vesícula biliar y el hígado, simultáneamente, pueden entonces vaciarse. La bilis es expulsada en el duodeno para hacer su tarea de digestión, y el volumen de la vesícula recae a 13cm3.



La decisión fue tomada rápido y la lectura del libro me convenció: tenía que hacer yo también esa limpieza del hígado y de la vesícula biliar. El protocolo descrito por MORITZ pide un poco de organización pero es de gran sencillez y de coste abordable. El conjunto de los ingredientes de su “receta” (ácido málico, sulfato de magnesio, pomelo, aceite de oliva, ruezno negro y ornitina) se queda aproximadamente de 10 euros por persona.


El principio de una limpieza de hígado es sencilla:
Bebemos ácido málico durante 6 días (zumo de manzana, preferentemente ecológico, o en polvo diluido con agua). El ácido málico ablanda los cálculos, lo que facilitará su tránsito hacia la salida (hablamos aquí de los “cálculos” (acumulación de grasa) del hígado, no los de la vesícula, no se ablanda una piedra). Tomamos una buena dosis de sulfato de magnesio que dilata los canales biliares, lo que hace más grande el paso para los cálculos. Luego tomamos una buena cantidad de aceite mezclada con zumo de pomelo. El aceite que llega al cuerpo es la señal para el hígado y la vesícula de que hay que mandar a la bilis en gran cantidad para realizar el trabajo de digestión, lo que expulsa al mismo tiempo los cálculos en el duodeno (primera parte del intestino delgado). Todo esto, será luego excretado vigorosamente porque el sulfato de magnesio es también un laxante potente.

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