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Testimonio Albertine 30 de julio de 2014

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Albertine, 59 años, Francia, 30 de julio de 2014:

 
Los numerosos testimonios me han convencido para empezar la aventura. Gracias a todos y a Denis en particular, por ponerlos en línea. Desde febrero de este año, estoy en mi quinta limpieza en 6 meses. Después de la primera, noté que: respiraba mejor, desbordaba de energía. Una real bocanada de oxígeno que me puso de buen humor. Experiencia que compartí con todas mis amigas, amigos y familiares. Varios quedaron, como yo, estupefactos por los resultados inmediatos y hablan de ello también en su entorno. Mis articulaciones eran de repente muy flexibles durante varios días, mis ganas de azúcar y de café se han ido enseguida, se acabaron la somnolencia después de la comida y las crisis de bostezos con una mejor capacidad de atención. Mucho barro y gravilla, todo amarillo, salió a la primera limpieza. A la segunda, los primeros cálculos aparecieron. Desde entonces, ya no los cuento. Mi rinitis dobló durante dos días, no paraba de sonarme. Y a la tercera, ya nada. Hoy, persiste aún pero disminuyó nítidamente. Después de 5 purgas, los logros persiguen, mi piel ha mejorado, más tónica, mis ojeras han disminuido y mi tez volvió a tener colores, es de lo que se dieron cuenta mis amigas. Lo esencial es sobre todo que ya no tengo que pasar por fases de hiperactividad seguidas de cansancio extremo. Adiós montañas rusas, ahora dispongo de mí misma. No tomo lácteos desde hace 20 años (tampoco mucho pan) y mi espondilitis anquilosante está en remisión, excepto los episodios del otorrinolaringólogo infeccioso o crisis de cron por abuso de comida. “Por el hecho de un antígeno B35, ya no se fija el magnesio” según el Doctor R.R. Sin embargo, durante 40 años, tomé magnesio por vía oral. Al no encontrar nada mejor, aguantaba la noche, con calambres en las pantorrillas y los pies sin decir nada. ¿Qué más hacer? Mientras hacía la compra en la tienda ecológica de mi barrio, vi a un holandés que presentaba cloruro de magnesio en forma de aceite seca para extender en la piel. Sorprendida, lo escuchaba, extendiendo en la espalda de mi mano y me informé del precio. Ohh. “! Pero cuesta un montón!” y me iba casi corriendo. Mientras tanto, leí en internet : TransdermalMagnesiumTherapy  del Doctor Norman Shealy. Esta vez, volvía y empezaba una cura. Resultados inmediatos: mis calambres desaparecieron al instante y me despertaba tranquila, después de haber dormido una noche completa de 7 horas. Me volvió entonces a la mente la lectura del libro de Andreas Moritz, que aconseja baños de sulfato de magnesio. En fin, después de 40 años de carencia, me encuentro con una abundancia a mi alcance... (Por cierto, ¿los sales de baños de las abuelas contenían cloruro de magnesio?). Un solo problema: fallé en mi cuarta limpieza por haber comido una lechuga ligeramente aceitosa el día de la cura. Resultados no tenía bilis que expulsar. Durante la quinta limpieza, lo volví a hacer bien. Análisis de sangre hechos justo después de las curas me han permitido ver que la urea ha bajado, la creatinina también, la velocidad de filtración globular es excelente (infusión durante 15 días de Andreas Moritz que la recomienda después de 3-4 limpiezas). Sin embargo, tengo demasiado fósforo, lo que explicaría las flatulencias. Pausa con las almendras, nueces y todo lo que contiene (como la crema de sésamo) durante un tiempo. (Ver dieta de Hafer en la página Kousmine) y pausa de verano. Nada de cura en julio, para dejar la flora intestinal recuperarse y volver a ganar peso. Único problema, Mi THS alcanza cimas y mi tiroides depende de euthyral a pequeña dosis. ¿Conseguiré deshacerme de ello algún día? Se verá en las próximas limpiezas.

 

Gracias a Tereza y a “Natacha”, mis dos amigas que me invitaron a seguir la cura según Andreas Moritz. Nota Bene: 4 curas con ornitina y nogalina. Durante la quinta, lo hice sin ello y dormí de maravilla. Con el calor, los otros veranos, mis pies estaban tan hinchados al final del día que me costaba volver a ponerme los zapatos. Este año, todo va mucho mejor y no necesito quitármelos. Añadiré que para todos los angustiosos y escépticos, un consejo: Atreveros a cuidaros. Atreveros a tomar tiempo para vosotros: os arriesgáis a vivir mejor, ser más agradables con vuestro entorno y... reducir las deudas de la Seguridad Social. En esta carrera hacia el bienestar, siempre se consume algo más. Por una vez, hay que retirar primero para estar mejor. Y eso, ¡es escaso!


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